Introducción
Este curso, común a todas las especialidades de la licenciatura, pretende, en primer lugar, que los alumnos normalistas asuman que el dominio de la expresión oral y escrita, y de la lectura es un propósito central de la educación básica que todo profesor debe atender, independientemente de la asignatura que imparta. En segundo lugar, que conozcan una variedad de estrategias y recursos para fomentar en los alumnos de secundaria tanto el gusto como el hábito de la lectura y de la escritura, además de favorecer que desarrollen las capacidades necesarias para realizar investigaciones sencillas. En tercer lugar, que perfeccione sus capacidades de expresión oral y escrita, especialmente las asociadas con las formas básicas de enseñanza: explicar, narrar, describir, argumentar, plantear problemas, escuchar e interrogar, no sólo porque estas formas constituyen medios fundamentales para la enseñanza, sino porque, para muchos adolescentes, la figura y las acciones del profesor suelen ser reconocidas como "modelos".
Con este curso se busca, por una parte, contribuir a superar la idea de que el desarrollo de las competencias comunicativas de los alumnos es propósito exclusivo de la asignatura de Español y, por otra, combatir los usos excesivamente formalizados y carentes de sentido comunicativo real que se da a la lengua en muchas prácticas escolares.
Asimismo, se promoverá el estudio de los procesos que los alumnos experimentan en su formación como lectores y en el mejoramiento de su expresión oral y escrita; entre otros, se incluirán elementos para que los futuros maestros reconozcan la influencia que en esos procesos ejerce el medio cultural del que provienen los alumnos: algunos habrán crecido en familias en las que la lectura y la escritura son actividades frecuentes; para otros, en cambio, estas prácticas serán inusuales o muy débiles. Para enfrentar ambas situaciones se requiere diseñar estrategias diferenciadas.
El programa del curso incluye tanto el estudio y la práctica de diversas estrategias y técnicas, para promover la lectura de distintos tipos de textos, como el uso de la escritura para satisfacer necesidades de comunicación y para realizar investigaciones sencillas relacionadas con temas de los programas de estudio y con los intereses reales de los adolescentes, pero no consiste en un programa de animación a la lectura o de técnicas de estudio. Un tema se dedicará a la reflexión sobre la necesidad de diversificar las fuentes de consulta para el estudio de los contenidos de las asignaturas, de tal modo que el libro de texto no sea el único instrumento para la enseñanza y el aprendizaje.
El tratamiento de los contenidos del curso se enriquecerá con la información que los estudiantes obtengan en las jornadas de observación y práctica, acerca de los usos escolares de la lengua escrita y hablada.
Este curso tiene como antecedentes los conocimientos y las competencias que el estudiante normalista ha adquirido en Estrategias para el Estudio y la Comunicación I y II, y a su vez aportará elementos indispensables para la realización de la práctica escolar.
Organización de los contenidos
El programa de este curso está organizado en tres bloques, en los cuales se incluye el temario y la bibliografía básica, así como propuestas de actividades que pueden contribuir al logro de los propósitos planteados.
El bloque I, "Las prácticas de lectura, escritura y expresión oral de los estudiantes de secundaria", está orientado al conocimiento y la reflexión acerca de las condiciones bajo las cuales los alumnos de secundaria practican la lectura y la escritura y de los efectos que tienen estos usos en su vida cotidiana y escolar. El análisis de la influencia de la escuela, la familia y el ambiente cultural, así como de los medios de comunicación en las prácticas de lectura y escritura de los adolescentes, contribuye a que los futuros maestros reconozcan y expliquen con una perspectiva más amplia, la importancia del papel del maestro en la formación de alumnos lectores y en el desarrollo de sus habilidades de expresión oral y escrita. Las actividades de exploración que los normalistas llevan a cabo al charlar con adolescentes permiten conocer de manera directa sus inquietudes, intereses y opiniones, y aportan elementos útiles para comprender la necesidad de que el maestro, cualquiera que sea la asignatura que enseñe, conozca las características de los alumnos a quienes atiende. Para ello, en este bloque se tratan algunos aspectos básicos que deben tomarse en cuenta para hacer un diagnóstico sobre las necesidades de aprendizaje y fortalecimiento de las competencias comunicativas de los alumnos del grupo.
En el bloque II, "La influencia de las prácticas escolares en el desarrollo de las competencias comunicativas", se analizan los usos de la lengua oral y escrita en las principales actividades de estudio, su sentido formativo y su repercusión en el aprendizaje de los contenidos escolares y en el desarrollo de las habilidades de expresión de los alumnos. Esta revisión se hace a partir de observaciones en clase, entrevistas con estudiantes de secundaria, análisis de cuadernos y libros resueltos, así como de la lectura de investigaciones y artículos pedagógicos. Con base en estos antecedentes se reflexiona sobre las condiciones necesarias para propiciar un ambiente que estimule el desarrollo de las capacidades de lectura y de expresión oral y escrita de los estudiantes de la escuela secundaria. Se destaca la importancia de tomar en cuenta los intereses de los alumnos, de plantear retos intelectuales o problemas en las actividades de aprendizaje; la necesidad de favorecer que los alumnos se expresen en un clima de confianza y respeto; la importancia de atender, en la medida de lo posible, las diferencias en el grupo, entre otras situaciones. Asimismo, se reflexiona acerca de la influencia que ejerce un maestro lector en el desarrollo de las competencias comunicativas de los alumnos y en la formación de actitudes favorables hacia el estudio y la escuela.
El bloque III, "Estrategias para promover el desarrollo de las competencias comunicativas de los alumnos", tiene la finalidad de sistematizar –con sentido práctico– las reflexiones de los bloques anteriores para que los estudiantes conozcan, diseñen y pongan en práctica estrategias de trabajo que contribuyan al ejercicio de las habilidades de expresión de los alumnos durante la clase.
En este bloque, a manera de taller, los alumnos normalistas diseñan actividades para el tratamiento de contenidos escolares de cualquier asignatura; estas actividades permiten, al mismo tiempo, promover el desarrollo de las competencias didácticas de los estudiantes para que aprendan a aprovechar diversas fuentes y recursos en la enseñanza. La experimentación con este tipo de actividades permitirá al estudiante normalista descubrir formas concretas de trabajo que puede utilizar en sus prácticas y en su desempeño profesional futuro.
Orientaciones
didácticas
Con la finalidad
de contribuir a diversificar y enriquecer las formas de enseñanza y de
aprendizaje, a continuación se presenta una serie de orientaciones didácticas y
para la evaluación que conviene tener presentes durante el curso. Además, en
cada bloque temático se incluye una serie de sugerencias de actividades; estas
propuestas no son rígidas: atendiendo a las condiciones y necesidades del
grupo, el maestro y los estudiantes pueden seleccionar y agregar las que
consideren convenientes.
El
trabajo en el grupo
1. Es
fundamental que en este curso, y en los demás que se imparten en este semestre,
los estudiantes consoliden sus capacidades para seleccionar y procesar
información, argumentar sus ideas, expresarse oralmente y por escrito con
claridad, coherencia y sencillez, así como para leer analíticamente
diversos textos. Por ello, al estudiar los contenidos, se requiere
propiciar el uso de las competencias comunicativas de los estudiantes a través
de múltiples oportunidades en las que puedan comentar, discutir, analizar,
explicar, leer o escribir con propósitos diversos y con un sentido formativo.
2. En
el desarrollo del curso se utilizarán diversos materiales de trabajo: a)
textos y ensayos que ofrezcan puntos de vista acerca de los retos y sugerencias
que deben considerarse al fomentar la lectura, la escritura y la expresión oral
en los adolescentes, b) reportes o fragmentos de investigaciones que
analizan usos escolares de la lengua oral y escrita en la escuela
secundaria, c) grabaciones en audio o video de situaciones de
clase, d) muestras de trabajos de alumnos: escritos, ejercicios de
libros de texto y e) revistas, periódicos, películas, audiocintas. El
conjunto de estos materiales tiene como propósito evitar la reducción de las
actividades de estudio a la "lectura y exposición" de los temas,
práctica frecuente en las escuelas normales. Para tener acceso a estas fuentes
de información se necesitan llevar a cabo diversas actividades (entrevistas,
recopilación de trabajos de alumnos, grabaciones), por lo que habrá que prever
con anticipación los requerimientos y recomendaciones para realizarlas.
3. De
acuerdo con las inquietudes e interrogantes de los estudiantes normalistas es
indispensable propiciar la consulta de distintas fuentes de
información: revistas especializadas, entrevistas, audios, videos,
programas que se transmiten por la Red Edusat.
Atendiendo
a los propósitos del curso, se sugiere que los estudiantes lean completo alguno
de los siguientes libros: Como una novela, de Daniel Pennac, La
cocina de la escritura, de Daniel Cassany, o cualquier otro relacionado con
los propósitos del curso.
4. La
creación de círculos de lectura y talleres de escritura en los que participen
libremente los estudiantes constituye una actividad altamente formativa para
fomentar el hábito y el placer por leer y escribir. Estos espacios pueden ser
organizados por los propios alumnos para seleccionar las obras que deseen leer
y comentar, para elaborar o revisar los escritos que les solicitan en la
escuela, para escribir poesía, cuentos, textos informativos o
"didácticos", folletos pedagógicos, entre otros. Los escritos que se
elaboren pueden compartirse con maestros y alumnos de la secundaria o
publicarse en la propia escuela a través de una muestra literaria, un periódico
u otro medio.
5. La
comunicación constante entre los profesores de las asignaturas del semestre es
fundamental para establecer relaciones entre los temas de La Enseñanza en la
Escuela Secundaria. Cuestiones Básicas II y Observación y Práctica Docente
I. Esto facilitará a los estudiantes integrar el aprendizaje obtenido en
los diversos cursos y en la observación y práctica escolar.
La
observación y la práctica en las aulas de la escuela secundaria
6. Durante
las jornadas de observación y práctica de este semestre, los alumnos tendrán la
oportunidad de observar con mayor detalle el trabajo de maestros de diversas
asignaturas. Para los propósitos del curso se requiere orientar a los
normalistas para que identifiquen el tipo de actividades de expresión oral,
lectura y escritura que se realizan en el aula, los recursos que se emplean,
las formas en que el maestro se comunica con los alumnos, la interacción verbal
de éstos con el docente y con sus compañeros. Además, es recomendable que los
normalistas dialoguen con los adolescentes sobre sus hábitos, gustos y
opiniones hacia sus experiencias de lectura y escritura –dentro y fuera de la
escuela–, observen y recolecten muestras de cuadernos y ejercicios de los
libros de texto que utilizan los alumnos. Además de recopilar información
respecto a los temas de la asignatura, previa elaboración de un guión sencillo
de observación, será muy útil grabar en audio y/o en video algunas clases,
siempre y cuando esté de acuerdo el profesor de secundaria.
La
información que se obtenga será útil para analizar los usos escolares de la
lengua oral y escrita en la escuela secundaria y para reflexionar sobre los
retos que representa hacer del aula un espacio propicio al desarrollo de las
competencias comunicativas de los alumnos.
7. Durante
las jornadas de observación y práctica, los estudiantes tratarán algunos
contenidos de la asignatura de la especialidad, con base en los propósitos y
las orientaciones del curso Observación y Práctica Docente I. Esta
experiencia favorecerá que los normalistas comprendan que hablar, escuchar,
leer y escribir no son contenidos exclusivos de la materia de Español, sino una
tarea y necesidad de cualquier asignatura. Por tanto, es conveniente cuidar que
en los planes de clase que se elaboren para las jornadas en las escuelas
secundarias se incluyan actividades en las que los adolescentes lean, escriban
con propósitos precisos, hablen, argumenten, comenten, discutan y expliquen sus
ideas; condiciones básicas para favorecer el desarrollo de sus competencias
comunicativas.
Para
analizar la experiencia en la escuela secundaria se sugieren los siguientes
ejes de análisis:
- ¿Cuáles fueron las
oportunidades que tuvieron los alumnos para expresarse oralmente o por
escrito?
- ¿Qué tipo de retos
intelectuales se plantearon a los estudiantes a través de las actividades
realizadas?
- ¿Qué dificultades se
presentaron para propiciar el desarrollo de las habilidades comunicativas
de los alumnos?, ¿qué alternativas se implementaron o se podrían trabajar?
- ¿Qué competencias y habilidades
docentes requerirían fortalecer para favorecer la expresión oral y
escrita, el interés por la lectura y la comprensión lectora de los
estudiantes?
Sugerencias
para la evaluación
8. En
congruencia con los propósitos y orientaciones didácticas de la asignatura, se
requiere que la evaluación del aprendizaje de los estudiantes considere no sólo
el manejo de contenidos sino también el desarrollo de habilidades y actitudes,
por ejemplo la argumentación de ideas, la participación fundamentada, la
coherencia en la escritura, el respeto a las participaciones de los demás.
Asimismo,
es necesario que los propósitos de la evaluación no se reduzcan a la asignación
de calificaciones. La evaluación debe aportar información a maestros y
estudiantes sobre los procesos de aprendizaje de éstos y el desempeño del
profesor, lo que permitirá adecuar los procedimientos didácticos a las
condiciones, avances y dificultades del grupo. Por ello, es indispensable
tomar en cuenta todo el trabajo desarrollado, y evitar la utilización de
instrumentos de evaluación que privilegian la medición de información retenida,
frecuentemente descontextualizada, o el simple registro del cumplimiento de
tareas sin la revisión o inclusión de comentarios que propicien el mejoramiento
del trabajo.
Es
conveniente que, desde el principio del curso, el maestro y los alumnos definan
los criterios, estrategias y procedimientos para la evaluación. Dada la
frecuencia con que se utilizan algunas actividades en la evaluación, a
continuación se ofrecen sugerencias para que éstas tengan un sentido formativo.
Evaluación
del trabajo en equipo. El trabajo en equipo es una de las actividades más frecuentes en las
escuelas normales para desarrollar los contenidos y a la vez para evaluar a los
estudiantes. Al evaluar esta forma de trabajo es recomendable: a)
considerar las actividades previas que realiza el equipo y no únicamente el
trabajo final que se presenta (escrito, exposición), b) valorar el
contenido más que la presentación formal del trabajo, c) brindar sugerencias
a los alumnos para mejorar en futuras actividades, d) estar pendientes
de quiénes participan y quiénes evaden la participación, no para sancionar sino
para impulsar una colaboración real.
Evaluación
mediante las discusiones y el análisis en grupo. Las discusiones en grupo, así
como las exposiciones –individuales o en equipo– pueden ser elementos a
considerar en la evaluación. A través de la participación de los
estudiantes se puede apreciar cómo han desarrollado sus habilidades para
expresarse con claridad y sencillez, argumentar las ideas propias y
contrastarlas con las de los compañeros. Para ello es necesario valorar
las características de las participaciones: calidad de los argumentos o
preguntas, es decir, si los alumnos demuestran la "comprensión de los
textos" o si se trata de una repetición del contenido, si aportan ideas y
si plantean preguntas en relación con el tema en estudio.
Evaluación
a partir de las actividades de escritura. A partir de diversas prácticas de escritura como la
toma de notas, elaboración de esquemas, resúmenes, fichas de trabajo,
mapas conceptuales, redacción de textos breves y ensayos se pueden obtener
evidencias para la evaluación. Es necesario revisar si en el texto está
presente la expresión de ideas personales, la explicación y argumentación, la
referencia e integración de diferentes conocimientos y el uso de la información
con un sentido interpretativo y no solamente como transcripción de los
textos. Asimismo, el maestro debe incluir observaciones y sugerencias que
permitan a los estudiantes mejorar la argumentación y la coherencia de las
ideas en futuros escritos.
Los
exámenes y otros "trabajos finales". Si se optara por aplicar como
recurso un examen, es indispensable cuidar que éste no se reduzca a la medición
de conocimientos descontextualizados o datos específicos, sino que integre lo
aprendido en el semestre, propicie respuestas argumentadas y el análisis de
información; establezca relaciones entre los conceptos y situaciones educativas
diversas. Además se sugieren, como un instrumento más para la evaluación,
las siguientes estrategias: ensayos, análisis de situaciones y
elaboración de propuestas didácticas.
En las
sugerencias anteriores –y en otras que se generen para evaluar– resulta muy
importante la función del maestro para identificar los avances y dificultades
en el aprendizaje de los estudiantes y definir las acciones pertinentes en cada
caso. Finalmente, estas sugerencias pueden ser un referente para los
normalistas cuando evalúen el proceso de enseñanza y de aprendizaje con los
alumnos de la escuela secundaria.
Sugerencias
para la evaluación8. En congruencia con los propósitos y orientaciones didácticas de la asignatura, se requiere que la evaluación del aprendizaje de los estudiantes considere no sólo el manejo de contenidos sino también el desarrollo de habilidades y actitudes, por ejemplo la argumentación de ideas, la participación fundamentada, la coherencia en la escritura, el respeto a las participaciones de los demás.
Asimismo, es necesario que los propósitos de la evaluación no se reduzcan a la asignación de calificaciones. La evaluación debe aportar información a maestros y estudiantes sobre los procesos de aprendizaje de éstos y el desempeño del profesor, lo que permitirá adecuar los procedimientos didácticos a las condiciones, avances y dificultades del grupo. Por ello, es indispensable tomar en cuenta todo el trabajo desarrollado, y evitar la utilización de instrumentos de evaluación que privilegian la medición de información retenida, frecuentemente descontextualizada, o el simple registro del cumplimiento de tareas sin la revisión o inclusión de comentarios que propicien el mejoramiento del trabajo.
Es conveniente que, desde el principio del curso, el maestro y los alumnos definan los criterios, estrategias y procedimientos para la evaluación. Dada la frecuencia con que se utilizan algunas actividades en la evaluación, a continuación se ofrecen sugerencias para que éstas tengan un sentido formativo.
Evaluación del trabajo en equipo. El trabajo en equipo es una de las actividades más frecuentes en las escuelas normales para desarrollar los contenidos y a la vez para evaluar a los estudiantes. Al evaluar esta forma de trabajo es recomendable: a) considerar las actividades previas que realiza el equipo y no únicamente el trabajo final que se presenta (escrito, exposición), b) valorar el contenido más que la presentación formal del trabajo, c) brindar sugerencias a los alumnos para mejorar en futuras actividades, d) estar pendientes de quiénes participan y quiénes evaden la participación, no para sancionar sino para impulsar una colaboración real.
Evaluación mediante las discusiones y el análisis en grupo. Las discusiones en grupo, así como las exposiciones –individuales o en equipo– pueden ser elementos a considerar en la evaluación. A través de la participación de los estudiantes se puede apreciar cómo han desarrollado sus habilidades para expresarse con claridad y sencillez, argumentar las ideas propias y contrastarlas con las de los compañeros. Para ello es necesario valorar las características de las participaciones: calidad de los argumentos o preguntas, es decir, si los alumnos demuestran la "comprensión de los textos" o si se trata de una repetición del contenido, si aportan ideas y si plantean preguntas en relación con el tema en estudio.
Evaluación a partir de las actividades de escritura. A partir de diversas prácticas de escritura como la toma de notas, elaboración de esquemas, resúmenes, fichas de trabajo, mapas conceptuales, redacción de textos breves y ensayos se pueden obtener evidencias para la evaluación. Es necesario revisar si en el texto está presente la expresión de ideas personales, la explicación y argumentación, la referencia e integración de diferentes conocimientos y el uso de la información con un sentido interpretativo y no solamente como transcripción de los textos. Asimismo, el maestro debe incluir observaciones y sugerencias que permitan a los estudiantes mejorar la argumentación y la coherencia de las ideas en futuros escritos.
Los exámenes y otros "trabajos finales". Si se optara por aplicar como recurso un examen, es indispensable cuidar que éste no se reduzca a la medición de conocimientos descontextualizados o datos específicos, sino que integre lo aprendido en el semestre, propicie respuestas argumentadas y el análisis de información; establezca relaciones entre los conceptos y situaciones educativas diversas. Además se sugieren, como un instrumento más para la evaluación, las siguientes estrategias: ensayos, análisis de situaciones y elaboración de propuestas didácticas.
En las sugerencias anteriores –y en otras que se generen para evaluar– resulta muy importante la función del maestro para identificar los avances y dificultades en el aprendizaje de los estudiantes y definir las acciones pertinentes en cada caso. Finalmente, estas sugerencias pueden ser un referente para los normalistas cuando evalúen el proceso de enseñanza y de aprendizaje con los alumnos de la escuela secundaria.
Propósitos
generales del curso
A través
de los contenidos y las actividades del curso se pretende que los estudiantes
normalistas:
- Comprendan que el
fortalecimiento de la lectura, la escritura y la expresión oral son
propósitos básicos en la formación de los estudiantes de secundaria que
todo profesor debe atender, independientemente de la asignatura que
enseñe.
- Identifiquen las
motivaciones de los adolescentes para hablar, leer y escribir dentro y
fuera de la escuela; analicen la influencia de factores familiares,
culturales y escolares en las prácticas de lectura, escritura y expresión
oral de los estudiantes.
- Reconozcan las formas de
trabajo más frecuentes en la escuela secundaria que involucran la lectura,
la escritura y la expresión oral e identifiquen la repercusión de estos
usos escolares en el desarrollo de las competencias comunicativas de los
alumnos.
- Analicen condiciones,
estrategias y propuestas que favorezcan en los alumnos el desarrollo de la
lectura, la escritura y la expresión oral en el proceso de enseñanza y las
incorporen en la planificación y desarrollo de las actividades de
observación y práctica en la escuela secundaria.